A pesar de afectar al mismo órgano, el desprendimiento de la retina, la retinosis pigmentaria y la degeneración de la retina, son patologías distintas tanto en su gravedad, en su evolución, como en su tratamiento.
En los mecanismos de la visión, la retina tiene un papel esencial. Detrás del iris y la pupila y después del cristalino se encuentra la cámara oscura o vítrea del ojo, que es una cavidad rellena de un gel: el humor vítreo. La membrana que cubre enteramente a éste es la retina.
Este órgano permite fijar las imágenes como una película fotográfica, distinguir formas, movimientos, colores.
Las anomalías genéticas, los problemas circulatorios, ciertas enfermedades inflamatorias, una miopía severa y sobretodo la edad favorecen la degeneración de la retina.
Cuando la retina es muy frágil o después de un traumatismo, puede haber un desgarramiento y en algunos días o semanas, el humor vítreo se introduce por la abertura pudiendo desprender progresivamente la retina de su membrana nodriza: es el desprendimiento de la retina.
Cuando la retina periférica se encuentra pigmentada, con una disminución del campo visual y además con una perdida de la visión nocturna, podemos encontrarnos en presencia de una retinosis pigmentaria.
Traducción: Susana LEONARD